miércoles, 21 de noviembre de 2007

Entrevista: Kaszlikowski, la creatividad vino del Este


"Al principio la creación de imágenes era mi pasión. Una pasión sorprendente que accidentalmente se convirtió en mi trabajo. La fotografía es mi desafío. Requiere sacrificio, trabajo duro. Esa es la esencia de la creación". David Kaszlikowski nace en Warsaw, en Polonia y se esfuerza lo indecible por convertirse en alpinista, fotógrafo, periodista, viajero... Por colaborar con las mejores revistas de escalada y aventura y por popularizar la escalada y los deportes en grandes espacios. Y se ha atrevido con todo. Y todo con mucho estilo.
Aparte de ser una de las pocas personas que escalan rascacielos en solo integral, de coleccionar octavos grados (ha llegado hasta el 8b/b+) en deportiva o de haber recibido una nominación al Piolet d´Or, es un artista. Alguien capaz de rescatar lo infrecuente de lo común. De hilar Subiendo el Arco Iris (8a max., 300 m. Basaseachic, Mexico) y publicar en Playboy. Alguien que cuenta su historia a través de pasos y carretes.

¿Cuándo y por qué empezaste a hacer fotos?
Fue cuando empecé a escalar, hace unos 15 años. Me gustaba fotografiar todos los lugares que visitaba, iba siempre pegado a mi cámara porque pensaba que se podían hacer mejores fotos de las que había. ¡Al principio estaba mucho más seguro de mi talento que ahora!

¿Es posible ser escalador y fotógrafo al más alto nivel?
En Polonia puede resultar imposible, aunque trabajo para ello. Intento ser más cosmopolita, un ciudadano del mundo. Si he sobrevivido como pro creo que es esencialmente por mi actitud, por mi habilidad para encontrar una energía espiritual que me ayude a trabajar. A veces el esfuerzo puede ser tremendo, pero la recompensa es brutal -y no económica-. A veces mis dos pasiones son incompatibles, pero ambas me ayudan a sobrevivir.

¿Cómo ves a los fotógrafos de escalada en la actualidad?
Hay demasiadas imágenes parecidas, es difícil sorprender a la gente. Quizá la razón sea que actualmente es complicado crear algo nuevo (aunque ahora, gracias a la fotografía digital, existen muchas posibilidades).
A finales de los 90 empecé a hacer montajes con movimiento en el Photoshop. Probablemente fui uno de los primeros en hacerlo, antes de que las revistas americanas comenzaran a publicar excelentes trabajos de otro fotógrafos.
Lo cierto es que las fotos de escalada deportiva me aburren. Por eso me alegro muchísimo cuando veo alguna buena imagen de acción con un bello y dramático fondo. Ese es mi ideal de fotografía de escalada. Simon Carter o Heinz Zak son dos muy buenos fotógrafos, capaces de crear piezas maestras como las viejas fotos de Zak con los hermanos Huber en el muro de la Salathe. Admiro también a la vieja guardia como Greg Epperson o Jim Thornburg. Son héroes visuales para mí e intento encontrar su paz para desarrollar mis propias ideas.
Tampoco pierdo de vista los trabajos de fotógrafos menos conocidos como el alemán Uli Wiesmeier o Stef Cande, de Francia. Este último es incluso demasiado bueno para muchas de las revistas de escalada en las que trabaja.
En los últimos años me he fijado en la creatividad de algunos jóvenes estadounidenses, que tratan de mostrar el estilo de vida y la filosofía de la escalada. Creo que es camino a seguir en el futuro y me gustaría ver más imágenes de este tipo en las revistas.

¿Y las revistas de escalada?
Recuerdo los viejos tiempos. Sentarme en un café y tener sobre la mesa las revistas, como si fuesen álbumes. Las páginas de Rotpunkt o Roc´n´Wall, muy del estilo de Patrick Edlinger. Ahora hay algunas admirables como Rock & Ice, pero en general el mercado está colapsado y la mayoría de revistas son visualmente bastante pobres.
La calidad de la revista no siempre depende de su volumen de negocio. Depende de la visión del equipo, de su ilusión y del trabajo duro. En Polonia sólo tenemos una buena revista de escalada, Gory. Generalmente sus diseños e impresiones no son los más adecuados, sin embargo es una de las mejores de Europa.
El problema actual es que la mayoría de los responsables de las revistas de escalada son amateurs de la imagen. No saben mucho de fotografía, ni de selección, ni sobre crear una historia. Muchas veces son buenos escaladores y su actitud de "reyes de la montaña" no es la más adecuada para desarrollar con la humildad necesaria este trabajo. No quiero ser demasiado duro ni parecer soberbio, pero es mi opinión.

¿Qué intentas mostrar en tus fotos?
Mi actitud y mi visión fue cambiando con el tiempo. Al principio intentaba crear composiciones bellas y limpias, olvidándome de la parte documental. Simplemente no me interesaba. Ahora intento conectar mi gusto, mi visión personal a través de imágenes impactantes con fotos de acción documental.
En los últimos años he enfocado mi vida hacia mis propias expediciones y mis nuevas rutas. No suelo tener mucho tiempo para trabajar con otra gente y eso no me ayuda en mi carrera como fotógrafo. Persigo mis sueños en vez de perseguir el dinero. Escalo y viajo con Eliza Kubarska, mi pareja desde hace 9 años. Ella también es un artista y le encanta el vídeo, quizá por eso comprende tan bien las ideas que tengo.
De echo, Eliza, es la que fotografía mis escaladas y mis rutas para los esponsores. Ha pasado momentos duros, sobre todo con mis escaladas en solo por los rascacielos. No le gusta verme hacer ese tipo de cosas.

¿Cómo se convierte uno en fotógrafo profesional?
Simplemente ocurre. Con los años vas creando un gran archivo de fotos de escalada, de aventura, de viajes y ahora vivo de ellas. Uno de mis viejos colegas, editor jefe de la versión polaca de National Geographic -también era un fantástico escalador- me dijo: "David, olvídate de la fotografía de escalada. No tiene mercado, no hay dinero...".
Tenía razón. En realidad da igual que saques fotos de escalada, esquí o skate... esto va de conseguir imágenes con fuerza, y es lo que estoy intentando.

Algunos consejos para los que quieran empezar...
No creo que me encuentre en la mejor posición para dar consejos, continúo aprendiendo y tengo la esperanza de mejorar mis aptitudes. Aun así diré que la fuerza de las fotografías está en la cabeza, en la idea. No necesitas la mejor cámara del mundo para crearlas. En cuanto al oficio, llevo muchos años tratando de ser un buen escalador y un buen fotógrafo, y me han criticado por ambas cosas. Los escaladores me veían como una especie de estrella, alguien que sólo escalaba para conseguir buenas imágenes para los medios. Los fotógrafos decían que era buen escalador y que de vez en cuando hacía alguna foto buena. Al final comprendes que mucha gente crea excusas para mantener su conciencia limpia y no tratar de mejorar.
Creo que debes hacer lo que te apasiona y olvidarte de lo que piensen los demás.

¿Diapositivas o digital?
Me encantan los colores que ofrecen las diapositivas y las utilizare mientras me sea posible. Desafortunadamente, para los profesionales son más problemáticas que los archivos digitales. Si necesito enviar una imagen de forma instantánea o se que se va a utilizar para una impresión pequeña las hago en digital.
De todas formas, actualmente, las mejores cámaras digitales no están preparadas para mostrar los hermosos colores que tan bien se reflejan en las viejas diapositivas, como mis preferidas; las Fuji Velvia.

Equipo habitual:
Canon, aunque fue accidental. Tienen gran cantidad de cámaras, desde la Eos 500 (demasiado plástica, totalmente ameteur, pero ideal para escalar con ella por su ligereza) a la Eos 3, Eos 20d, Eos 5d...
Las lentes son una parte esencial del equipo: los zooms dan muy buenos resultados en la fotografía de escalada. Mis favoritos son: Canon 70-200 mm, f 2.8; 16:35 mm, f.2 y 50 mm, f 1.8.



Entrevista de Jorge Jiménez y Darío Rodríguez publicada en la revista Escalar nº 56

1 comentario:

Jonás dijo...

Un crack de fotógrafo. Entrad en su página y mirad su fotos, lo de la creatividad le viene al pelo.